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Eczema de contacto irritativo

Índice

  1. Epidemiología del ezcema de contacto
  2. Fisiopatología del eczema irritativo
  3. Factores predisponentes al eczema de contacto irritativo
  4. Clínica del eczema de contacto
  5. Diagnóstico del ECI
  6. Manejo de los pacientes con eczema
  7. Conclusiones

 

La piel es la principal barrera de nuestro cuerpo frente a los agentes físicos, químicos y biológicos. Afortunadamente, la mayoría de estas exposiciones no produce alteraciones clínicamente visibles, sin embargo, en algunas circunstancias, esta exposición produce una serie de acontecimientos patogénicos que van a desencadenar una cascada inflamatoria que puede provocar lesiones clínicas en forma de eczema. Los eczemas son patrones de reacción cutánea definidos por sus características clínicas (eritema, pápulas, vesículas, liquenificación), cuyo sustrato histológico fundamental es la espongiosis epidérmica y que pueden tener un origen muy variado. En ocasiones pueden estar provocados por factores endógenos, como en el eczema atópico, mientras que en otras se producen por factores externos, denominándose en estos casos eczema de contacto. El eczema de contacto supone la mayoría de los casos de enfermedades profesionales cutáneas1, tiende a ser crónico y conlleva una carga económica importante, llevando en muchos casos a perder el trabajo, además de producir una disminución de la calidad de vida. Este tipo de eczema se puede dividir en eczema alérgico de contacto (EAC), fundamentado por una reacción de hipersensibilidad tipo IV ante antígenos que entran en contacto con la piel, y eczema de contacto irritativo (ECI), que se produce por una reacción inflamatoria no específica en respuesta a una exposición única o repetida a una sustancia irritante.   

Los objetivos principales de este capítulo son los siguientes:  

  • Definir los fenómenos fisiopatológicos que se producen y los principales factores condicionantes del ECI.
  • Repasar las diferentes formas clínicas del ECI, su prevención y tratamiento

Epidemiología del ezcema de contacto

Clásicamente se ha considerado que los ECI representan un 80% de las enfermedades profesionales cutáneas (EPC)2 y que el resto eran fundamentalmente EAC. Sin embargo, en una revisión publicada en 19943 ya se constató que había importantes diferencias en los estudios publicados sobre EPC, entre los porcentajes de EAC y ECI. En los estudios más recientes los porcentajes varían dependiendo de las zonas geográficas y de las ocupaciones. Por ejemplo en Australia desde 1993 a 2014 el porcentaje de ECI en sanitarios con EPC era del 79,1%4. En EE.UU. en un estudio del North American Contact Dermatitis Research Group (NACDRG) sobre EPC en los pacientes que acudían a realizar pruebas epicutáneas desde 1998 a 20005 se comunicaron muchos más casos de ECA (60%) que de ECI (32%). Otro estudio del European Surveillance System on Contact Allergies (ESSCA) realizado desde 2002 a 2010 entre pacientes que acudieron a realizar pruebas epicutáneas por sospecha de EPC, el porcentaje de ECI fue del 28,7%6 y el de EAC fue del 35,3%, aunque en su estudio había un 10,7% de pacientes que tenían un EAC y un ECI de forma concomitante, algo que no se ha reflejado en otros estudios y que en la práctica clínica se ve de forma frecuente7.

Esas diferencias en la prevalencia del ECI pueden ser debidas a múltiples factores8: al tipo de industria presente en una determinada zona geográfica, a diferencias en el sexo y edad de los pacientes estudiados, a la metodología seguida por los médicos que recogen los datos y a diferencias en los sistemas de notificación o en las regulaciones nacionales, sin embargo, es probable que la mayoría de estos registros tengan sesgos de selección, ya que los eczemas de contacto irritativo son más leves y muchos de esos pacientes no son referidos a centros terciarios para estudio. Por último también es posible que muchos estudios tengan sesgos de información, ya que para diferenciar de forma adecuada entre un EAC y un ECI es imprescindible realizar pruebas epicutáneas, cuya ejecución e interpretación está sometida a una notable variabilidad interoperador9.

Fisiopatología del eczema irritativo

La dermatitis irritativa se considera como una interacción compleja de eventos que incluye la degradación de la barrera cutánea, cambios celulares y la liberación de numerosos mediadores proinflamatorios y antiinflamatorios. Los irritantes inducen una respuesta inmunitaria fundamentalmente innata10. Esta respuesta es mediada inicialmente a través de los receptores de tipo toll (TLR), presentes en la membrana celular, y los receptores tipo NOD (NLR), que detectan esas señales de peligro y activan las vías de señalización inflamatoria11. 

Las sustancias irritantes pueden producir ligandos para los TLR, activar el inflamosoma y la vía NFκB. Esta activación de la inmunidad innata desencadena una activación de múltiples vías de señalización intracelular como las proteínas adaptadoras de transducción de señal, proteincinasas (p. ej., la proteincinasa activada por mitógeno o MAPK) y factores de transcripción, que van a producir mediadores proinflamatorios e inducen la activación de células dendríticas, que a su vez van a facilitar la activación del sistema inmunitario11. En cualquier caso, inmunidad innata y adaptativa se activan de forma conjunta12, esta circunstancia podría condicionar una mayor facilidad de los pacientes con ECI o dermatitis atópica para sensibilizarse ante antígenos débiles, como las fragancias13. 

El evento inicial que va a provocar la reacción inflamatoria va a ser el daño a la barrera cutánea y el daño celular14. Los queratinocitos desempeñan un papel clave en la respuesta inflamatoria al liberar citocinas, sobreexpresar los antígenos del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH) tipo II y expresando moléculas de adhesión celular. La interacción entre la barrera cutánea y la respuesta inmunitaria es bidireccional, de forma que diversas citocinas pueden provocar un deterioro de la barrera cutánea al alterar la producción de proteínas importantes en la formación del estrato córneo como la loricrina y la profilagrina. 

La principal citocina responsable de iniciar la cascada inflamatoria es la IL-1α11. Existe un depósito preformado de está citocina en la capa córnea y en los queratinocitos, que se libera al degradarse la capa córnea tras el contacto con los irritantes. El factor de necrosis tumoral α (TNF-α) sería otra de las citocinas que desempeña un papel fundamental en perpetuar la respuesta inflamatoria, al aumentar la expresión del CMH tipo II y las moléculas de adhesión celular (ICAM) I. Se ha visto que polimorfismos en los genes que se encargan de la expresión del TNF-α pueden suponer un factor de riesgo para el ECI15. Por otro lado, se ha visto que hay citocinas que pueden tener un papel protector frente al ECI, como la interleucina (IL) 6 y el receptor α de la IL-6 (IL-6Rα)16,17, implicados de forma clave en la regeneración de la piel. Se ha comprobado in vitro que la pérdida de expresión de estas moléculas aumenta la respuesta inflamatoria ante irritantes. 

En la dermis, la liberación de citocinas va a inducir el reclutamiento de células inflamatorias como linfocitos, mastocitos, neutrófilos o histiocitos al tiempo que se produce una cronificación de la inflamación11. Existe evidencia de que hay células que tendrían un papel protector, como las células mieloides inmaduras Gr1+CD11b+18. Estás células representan un grupo heterogéneo de células (macrófagos, granulocitos y células dendríticas) en estadios tempranos de maduración, que tienen potencialmente capacidad para disminuir la producción de citocinas y de células T. La expresión de estas células está condicionada por la vía del fosfatidilinositol 4,5 bifosfato. Se ha comprobado que cuando una de las enzimas que la regula, la fosfolipasa Cδ1, no se expresa, la respuesta inflamatoria ante irritantes está disminuida y la expresión de las células mieloides inmaduras Gr1+CD11b+ se encuentra aumentada.

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Factores predisponentes al eczema de contacto irritativo

El ECI va a estar condicionado por una serie de factores que dependen del paciente, del ambiente donde va a tener lugar la agresión y de las características del irritante.

El contacto continuado con el agua es posiblemente el factor irritante más frecuente. Este contacto es más frecuente en el medio laboral, y por eso se habla de «trabajo húmedo», donde se engloba no solo el contacto directo con el agua, sino también otros factores como, por ejemplo, la humedad producida por la sudoración de las manos y el uso de guantes. Los criterios para definir el trabajo húmedo incluyen7:

  • Tener las manos más de dos horas al día en un ambiente húmedo.
  • Lavado frecuente de manos (> 20 veces al día).
  • Usar más de 20 veces desinfectantes de manos en una jornada laboral.
  • Usar guantes de protección más de dos horas al día o cambiar de guantes más de 20 veces al día. Aunque se cumplan estas condiciones, hay una gran variabilidad individual en el desarrollo de ECI, y no todos los pacientes sometidos a trabajo húmedo van a acabar desarrollando un eczema de manos. Ni el hacer trabajo húmedo excluye estudiar al paciente para descartar otros tipos de eczema.

Dependiendo del tipo de producto químico, la respuesta inflamatoria va a seguir diferentes vías22. Según la reacción que producen, estos se clasifican en:

  • Irritantes agudos, como los ácidos y las bases fuertes, que van a producir un daño agudo y rápido en la piel, produciendo quemaduras y úlceras (Fig. 1).
  • Irritantes agudos retardados, como el cloruro de benzalconio, presente en antisépticos, productos cosméticos y productos oftalmológicos, que producen una respuesta rápida, pero no inmediata.
  • Irritantes acumulativos, como el agua o los surfactantes de los jabones, que precisan una exposición repetida para producir lesiones.
eczema irritantes químicos
Figura 1. Quemadura producida por cemento fresco. El cemento fresco es una base con un pH muy elevado y es frecuente que los albañiles novatos tengan eczemas de contacto irritativo agudos que simulan quemaduras cuando entran en contacto con él.

El polvo es una causa frecuente de dermatitis irritativa aerotransportada; se entiende por polvo una sustancia sólida lo suficientemente ligera como para mantenerse en el aire, como por ejemplo el serrín o el cemento en polvo. Van a producir una dermatitis seca y liquenificada, frecuentemente con un patrón folicular1. Otro irritante físico muy frecuente es la lana, que es una causa relativamente frecuente de dermatitis en niños.

Clínica del eczema de contacto

De forma genérica, las dermatitis irritativas se caracterizan por ser lesiones bien delimitadas, limitadas a la zona de aplicación del agente responsable (Fig. 2) y con poco prurito. Muchos pacientes hablan de dolor o de sensación de quemazón. La morfología clínica del ECI es muy variada y puede ir desde un discreto eritema y descamación a unas lesiones más extensas con vesiculación, indistinguible del ECA. En un intento de armonizar las definiciones, en 1997 se publicó un documento de consenso24 que incluía nueve tipos de ECI. Posteriormente, Chew y Maibach25 los aumentaron a 10. Esta clasificación aparece resumida en la tabla 1 y, aunque parece adecuada desde un punto de vista académico, resulta algo confusa porque algunas entidades se solapan (p. ej., el ECI crónico con la reacción irritante). Otras clasificaciones se han basado en la morfología clínica, la localización anatómica, los grupos de personas afectadas, la vía de contacto o la naturaleza del agente irritante. Para una mejor comprensión de la clínica he considerado preferible explicar las entidades clínicas específicas más frecuentes.

eczema de contacto

Figura 2. Eczema de contacto irritativo localizado en el dedo. Es muy típica la aparición de eczemas debajo dee los anillos por la acumulación de las sustancias irritantes en la zona.

Forma clínicaAgenteEvoluciónClínica
ECI agudoIrritante potente (ácido o base)Comienzo agudo después de la exposición al irritante, la recuperación suele ser rápidaEritema, edema, ampollas, exudado. Lesiones bien delimitadas. Se acompañan de dolor, quemazón y prurito
ECI agudo retardadoDitr anol, cloruro de benzalconio, propilenglicol, acrilatosComienzo 8-24 h después de la exposición al irritanteClínica similar al ECI agudo, por el inicio retardado puede ser confundido con un EAC
Reacción irritanteIrritantes débiles (agua, jabones)Comienzo agudo con recuperación si se evita el irritanteLesiones monomorfas (eritema, descamación, pústulas o erosiones). Si la irritación se repite evoluciona a ECI crónico
Irritación subjetivaHidroxiácidos y propilenglicolAparición rápida tras la exposiciónEscozor, quemazón, prurito. Sin lesiones cutáneas
Irritación no eritematosaIrritantes débiles (agua, jabones)Estadio inicial de la irritación cutáneaAlteración de la barrera cutánea sin signos clínicos
EIC crónico (acumulativo)Irritantes débiles químicos (agua, jabones) o físicos (fricción), actuando de forma conjuntaComienzo lento (semanas o meses)Eritema leve, xerosis, hiperqueratosis, grietas. Picor, aunque es más frecuente el dolor
ECI traumáticoTrauma inicial (p. ej., una quemadura química)Comienza de forma lenta tras el trauma inicialSimilar al ECI crónico. La herida inicial tarda en curar y aparece el eczema
Dermatitis friccionalFricción repetida de baja intensidadComienzo lentoEritema con fisuras y descamación en zonas de fricción
Eczema asteatóticoBaja temperatura y humedadComienzo lentoXerosis, descamación ictiosiforme, fisuración superficial, sobre todo en las piernas
ECI acneiformeAceites de corte, grasas, alquitranesDesarrollo lentoComedones abiertos y cerrados, pústulas, nódulos, quistes

EAC: Ezcema de contacto alérgico
Adaptada de Chew et al., 2006 23

Tabla 1. Formas clínicas de eczema de contacto irritativo (ECI)

Diagnóstico del ECI

El diagnóstico del ECI se basa en la historia clínica, la exploración física y en la realización de pruebas epicutáneas que descarten la existencia de algún alérgeno relevante. Es un proceso intuitivo que depende en gran medida de la experiencia del médico que está examinando al paciente para detectar la existencia de una exposición al irritante y asociarlo de una manera fiable a la clínica del paciente.

Historia clínica

La historia clínica debe permitir evaluar todos los posibles desencadenantes. En el ámbito laboral se debe hacer una descripción del tipo de trabajo que hace el paciente, incluyendo las sustancias que manipula, el ambiente en el que se desarrolla el trabajo, las condiciones de humedad, temperatura o exposición a la radiación UV, qué medidas de protección se siguen y las medidas de limpieza que se toman. Si se sospecha que el origen es laboral, muchas veces es preciso realizar una visita al lugar de trabajo para evaluar todas esas variables. También se deben comprobar las exposiciones no laborales, conocer qué aficiones tiene el paciente, qué productos manipula en el hogar y los tratamientos que ha realizado previamente. La valoración de la exposición debe incluir datos cuantitativos, como la frecuencia y duración de la exposición, y la extensión de piel expuesta. También se deben valorar otros factores concomitantes como la presencia de fricción, oclusión o traumatismos. Algunas veces no se puede identificar de una manera apropiada las fuentes de exposición porque los pacientes no son capaces de detectarlas cuando la exposición es esporádica o infrecuente. En otras ocasiones, la fuente del contacto es desconocida porque los fabricantes no identifican de forma adecuada los productos químicos en las fichas de datos de seguridad o en las etiquetas de los productos. Una vez que se han valorado los posibles desencadenantes, es esencial conocer la relación temporal entre la exposición y la aparición de las lesiones. La aparición de lesiones de forma rápida tras la primera exposición iría a favor de que se trata de un ECI. No obstante, el ECI crónico requiere exposiciones repetidas y es más difícil de diferenciar de un ECA. En cuanto a los síntomas subjetivos, el ECI se acompaña de sensación de quemazón y dolor, mientras que en el ECA el síntoma que predomina es el picor.

Exploración física

Las características de las lesiones clínicas y su distribución pueden dar pistas sobre el causante del eczema y para distinguir un ECA de un ECI. No obstante, ninguna de esas características es patognomónica. De este modo, la presencia de vesículas en las caras laterales de los dedos y en la palma de la mano son típicos del eczema dishidrótico. Pero algunas sustancias pueden inducir un EAC o un ECI de características similares. Un problema adicional en la valoración del eczema de manos es que, de forma frecuente, son multifactoriales, de manera que coexisten factores alérgicos, irritantes y endógenos. Los datos que nos ayudan a identificar un ECI son:

  • De forma general las lesiones están localizadas en la zona de contacto con el irritante, mientras que en el EAC las lesiones se suelen extender más allá de la zona de contacto.
  • El ECI agudo puede cursar con úlceras y zonas de necrosis, que en el EAC no suelen aparecer.
  • La localización del dorso de las manos, de los dedos y, sobre todo, de los espacios interdigitales es muy característica del ECI crónico secundario a trabajo húmedo.

Anatomía patológica

Las biopsias tienen un papel limitado para diferenciar entre un ECI o un EAC29. Si la biopsia se obtiene en los momentos iniciales de la irritación se pueden observar algunos signos que podrían ser útiles para hacer el diagnóstico diferencial. Sobre todo, porque los mecanismos de producción de las lesiones son diferentes: en el ECI predomina el daño a la epidermis, mientras que en el EAC se produce una respuesta inflamatoria por los linfocitos de la dermis. En el caso de biopsias de ECI se observa necrosis de queratinocitos e infiltrados de neutrófilos en la dermis, con pocos linfocitos y eosinófilos. Estos signos suelen desaparecer cuando las lesiones se cronifican. En las lesiones crónicas, la presencia de eosinófilos iría a favor de EAC, mientras que la ausencia de exocitosis de linfocitos iría a favor de ECI. Sin embargo, son datos muy sutiles, y en la práctica clínica son difícilmente valorables.

Pruebas epicutáneas y prick test

Aunque clínicamente las lesiones sugieran un ECI, en todos los casos de eczemas persistentes que no responden al tratamiento es indispensable realizar pruebas epicutáneas para descartar un EAC. Si los pacientes usan guantes de látex y se sospecha una urticaria de contacto, también sería recomendable realizar un prick test. Está prueba también sería recomendable en el caso de sospechar una dermatitis de contacto por proteínas.

Manejo de los pacientes con eczema

Los principios del manejo del ECI incluyen la evitación, protección y sustitución del irritante. Las medidas preventivas son fundamentales y deben hacerse en todos los casos, tanto como medida de prevención primaria como en el tratamiento de los casos que ya han desarrollado el ECI. Los agentes causales deben ser evitados y la exposición a otros posibles irritantes como jabones o detergentes debe ser limitada. Es importante recordar que cualquier material puede acabar actuando como un irritante de la piel si la piel se expone a concentraciones elevadas durante el tiempo suficiente.

Prevención

Las principales medidas de prevención primaria deben llevarse a cabo en la organización de las empresas, impulsando la automatización del trabajo y sustituyendo las sustancias irritantes por otras menos agresivas. Una vez que estas medidas se han llevado a cabo, debe instruirse al trabajador en medidas de protección individuales como el uso de guantes, cremas barrera o medidas de limpieza30. La evidencia para el uso de algunas de estas intervenciones se ha publicado en una reciente revisión sistemática31 y serían útiles tanto para la prevención primaria como para la secundaria.

Programas de educación para cuidar la piel

Los programas de educación para cuidado de la piel que se han hecho entre los trabajadores para prevenir el desarrollo de ECI parecen tener una utilidad limitada. En una revisión sistemática31, un 21% de los pacientes que habían implementado los programas educativos tenían lesiones, frente a un 28% en el grupo control.

Conclusiones

  • El ECI es probablemente la enfermedad profesional más frecuente.
  • El ECI va a estar condicionado por una serie de factores que dependen del paciente, del ambiente donde ocurre la agresión y de las características del irritante.
  • Existen diferentes formas clínicas de ECI, que en muchos casos coexiste con el eczema atópico o el EAC.
  • El diagnóstico del ECI se basa en la historia clínica, la exploración física y en la realización de pruebas epicutáneas que descarten la existencia de algún alérgeno relevante.
  • Los principios del manejo del ECI incluyen la evitación, la protección y la sustitución del irritante causante de las lesiones, medidas que pueden ser más eficaces que el tratamiento farmacológico.
El ECI va a estar condicionado por una serie de factores que dependen del paciente, del ambiente donde ocurre la agresión y de las características del irritante.

Preguntas clave de resumen

Autor

Dr. P. Mercader García 
Médico especialista en dermatología, Hospital Morales Meseguer, Murcia.

Actualidad científica en Dermatitis Atópica

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Las imágenes incluidas en este artículo proceden del Manual de Diagnóstico Terapéutico de Eczema y Dermatitis, elaborado por el Grupo Español de Investigación en Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea (GEIDAC), coordinado por la Dra. Ana María Giménez Arnau y el Dr. José Manuel Carrascosa. Su uso se realiza con fines exclusivamente informativos y educativos.

Notas 
CMH: complejo mayor de histocompatibilidad; EAC: eczema alérgico de contacto; ECA: eczema alérgico de contacto (forma abreviada usada en algunos estudios); ECI: eczema de contacto irritativo; EPC: enfermedades profesionales cutáneas; ESSCA: European Surveillance System on Contact Allergies; Gr1+CD11b+: células mieloides inmaduras Gr1 positivas y CD11b positivas; ICAM: moléculas de adhesión intercelular (Intercellular Adhesion Molecule); IL: interleucina; IL-1α: interleucina 1 alfa; IL-6: interleucina 6; IL-6Rα: receptor alfa de la interleucina 6; MAPK: proteína cinasa activada por mitógenos (Mitogen-Activated Protein Kinase); NACDRG: North American Contact Dermatitis Research Group; NFκB: factor nuclear kappa B; NLR: receptores tipo NOD (NOD-like receptors); PUVA: psoraleno y radiación ultravioleta A; TLR: receptores tipo toll; TNF-α: factor de necrosis tumoral alfa; UV: radiación ultravioleta.

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