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Transiciones exitosas entre insulinas

El personal de enfermería juega un papel fundamental cuando los pacientes con diabetes necesitan cambiar de insulina debido a descontinuaciones de algunas de ellas. Esta guía proporciona instrucciones prácticas para gestionar las transiciones entre insulinas, incluyendo protocolos de titulación y estrategias de seguimiento del paciente.

El proceso de transición entre terapias, puede beneficiarse de una atención multidisciplinar coordinada. Como proveedores de atención primaria, el personal de enfermería desempeña un papel clave apoyando a los pacientes durante estas transiciones, ayudándoles a gestionar el cambio mientras proporciona educación y seguimiento. Las transiciones efectivas implican la colaboración entre varios profesionales sanitarios, incluyendo médicos, enfermería, educadores, farmacéuticos y especialistas, cada uno aportando desde su experiencia para optimizar los resultados del paciente. Cuando este enfoque multidisciplinar está bien coordinado, los pacientes pueden experimentar transiciones más fluidas, una mejor adherencia a los planes de tratamiento y un control glucémico adecuado1.

Titulación, monitorización y educación

Durante la fase de titulación, es fundamental que los pacientes se familiaricen gradualmente con su nueva insulina. Dado que el riesgo de hipoglucemia es especialmente relevante durante esta etapa, su prevención debe ser una prioridad en el período de transición2,3. El papel del personal de enfermería es crucial, tanto en la monitorización de la respuesta del paciente como en su capacitación sobre el tratamiento.

El inicio o ajuste de insulina requiere una sólida formación del paciente. Esto incluye2:

Control de los niveles de glucosa en sangre

Consideraciones nutricionales

Técnicas de inyección

Titulación de la insulina

Manejo de las hipoglucemias

El personal de enfermería que implementa eficazmente estos componentes educativos y establece protocolos sistemáticos de seguimiento, está mejor preparado para apoyar a los pacientes durante los cambios entre insulinas.

Recomendaciones paso a paso para la transición

Siguiendo un enfoque sistemático de titulación, seguimiento y educación del paciente, el personal de enfermería puede apoyar a los pacientes durante la transición entre insulinas, ayudando a mantener un control glucémico adecuado durante todo el proceso.

Paso 1: Planificación y educación del paciente

Antes de iniciar el proceso de transición entre insulinas, el personal de enfermería debe asegurarse de que el paciente comprende el proceso y las consideraciones de seguridad. Se debe animar a los pacientes a verificar tanto el nombre del producto como la dosis durante las consultas¹.

El equipo de enfermería puede promover la participación activa del paciente en su tratamiento brindando el apoyo necesario durante el cambio de insulina. Los aspectos fundamentales en el acompañamiento al paciente incluyen4:

Evidencia clínica
 


Compartir la evidencia de ensayos clínicos que respalda el cambio de tratamiento

Explicaciones claras
 


Proporcionar explicaciones claras sobre la transición entre insulinas apoyándose de materiales educativos

Educación médica
 


Ofrecer formación médica para facilitar decisiones informadas y centradas en el paciente

Ajuste de la dosis y monitoreo
 


Asegurar una correcta conversión de la dosis (unidad por unidad) y una monitorización continua

Preferencias del paciente
 


Respetar las preferencias del paciente respecto a la elección del tipo de insulina y el dispositivo de administración

Paso 2: Titulación y administración durante el período de transición

La dosis inicial de insulina basal puede calcularse según el peso corporal (0,1–0,2 unidades/kg por día) considerando los niveles actuales de glucosa del paciente, con posteriores ajustes según sea necesario2. El enfoque consiste en comenzar con una insulina basal y ajustar las dosis sistemáticamente hasta alcanzar los objetivos individualizados de glucosa en ayunas2. Los pacientes siempre deben seguir las recomendaciones específicas e instrucciones de dosificación proporcionadas por su médico al momento de la prescripción.

Aunque tradicionalmente las insulinas basales se han administrado antes de dormir, los análogos de insulina ofrecen flexibilidad horaria, permitiendo su administración en diferentes momentos del día2. Esta flexibilidad puede resultar especialmente útil durante los períodos de transición, cuando los pacientes se están adaptando a nuevas pautas de tratamiento.

Paso 3: Monitorización durante la transición

El cambio entre insulinas basales requiere un cuidadoso control de la glucosa durante el período de transición5. En esta etapa, el personal de enfermería puede detectar señales de variación en los niveles de glucosa y modificar el plan de cuidados en consecuencia.

Capacitar al paciente, su familia y los profesionales sanitarios sobre la hipoglucemia constituye otra estrategia fundamental. Además, ampliar el conocimiento sobre la administración de glucagón para episodios de hipoglucemia grave beneficia a los pacientes, sus familias y a la comunidad en general3.

Aspectos clave en la formación sobre hipoglucemia³


Detección de síntomas: Entender los signos de baja glucosa en sangre.
Indentificación de factores de riesgo: Conocer las situaciones que pueden provocar hipoglucemia.
Monitoreo de glucosa: Permitir una intervención oportuna con alimentos o glucosa.

Paso 4: Continuidad en la atención 

Garantizar transiciones seguras entre insulinas requiere un enfoque integral que combine una vigilancia efectiva con la toma de decisiones informada y centrada en el paciente, basada en la evaluación individualizada de beneficios y riesgos2.

Conclusión

Las transiciones exitosas entre insulinas requieren un enfoque sistemático que combine la experiencia clínica con una atención centrada en el paciente. El personal de enfermería puede facilitar estas transiciones mediante algoritmos de titulación, un seguimiento constante del paciente y una educación exhaustiva durante todo el proceso.

Al centrarse en estrategias de dosificación individualizadas, enfoques flexibles de administración y prevención proactiva de la hipoglucemia, el equipo de enfermería puede ayudar a los pacientes a afrontar los cambios con mayor confianza.

La educación del paciente es un componente esencial en las transiciones, abarcando no solo los aspectos técnicos de la administración de insulina, sino también capacitando a pacientes y familiares para identificar y responder adecuadamente a posibles complicaciones, como el riesgo de hipoglucemia2,3.  Un enfoque que integre al personal de enfermería, pacientes y equipo sanitario puede facilitar la gestión del cambio, centrándose en las necesidades del paciente.

Mediante la aplicación de estas estrategias, el equipo de enfermería puede facilitar las transiciones entre insulinas mientras contribuye a mantener un control glucémico adecuado y aborda los riesgos potenciales para las personas con diabetes que requieren modificaciones en su tratamiento insulínico. 

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MAT-ES-2502542-2.0-01/2026