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Introducción

La coexistencia de la diabetes tipo 1 (DT1) y la enfermedad tiroidea autoinmune (ETA) representa la forma más frecuente de autoinmunidad poliglandular, clasificada específicamente como una variante del síndrome poliglandular autoinmune tipo 3 (SPA3)1,2. Esta asociación no es casual; los pacientes con DT1 presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar patología tiroidea en comparación con la población general, con una tasa de incidencia para la tiroiditis de Hashimoto de 13.3% y para la enfermedad de Graves de 6.73.

Prevalencia y factores de riesgo

En la población adulta con DT1, la prevalencia de ETA oscila entre el 17% y el 30%2. En pediatría, la situación es igualmente relevante, encontrándose hipotiroidismo autoinmune hasta en el 25% de los niños con DT12. Los principales factores que incrementan este riesgo son el sexo femenino, la presencia de anticuerpos anti-peroxidasa tiroidea (TPO) y una mayor duración de la diabetes2.

Incidencia de trastornos autoinmunes a lo largo del tiempo, de 2000 a 2029

diabetes tipo 1 enfermedad tiroidea autoinmune control glucemico

Extraída de Conrad N, et al. Lancet. 2023.

Base genética compartida

La fuerte agregación familiar y personal se sustenta en loci de susceptibilidad comunes. Los genotipos HLA de clase II, particularmente los haplotipos DR3-DQB10201 y DR4-DQB10302, confieren un riesgo conjunto para ambas patologías2,4. Además, polimorfismos en genes reguladores de la activación de células T, como PTPN22, CTLA-4 y FOXP3, actúan de forma pleiotrópica predisponiendo al desarrollo del SPA32,4.

Impacto en el control metabólico

La disfunción tiroidea no diagnosticada puede desestabilizar gravemente el control glucémico:

  • Hipertiroidismo: Aumenta la producción hepática de glucosa y acelera la degradación de la insulina, exacerbando la hiperglucemia y el riesgo de cetoacidosis2.
     
  • Hipotiroidismo: Prolonga la vida media de la insulina debido a un aclaramiento renal reducido, lo que incrementa significativamente el riesgo de hipoglucemias recurrentes si no se ajustan las dosis de insulina2.

Recomendaciones de Cribado

Dada la alta frecuencia de disfunción asintomática, las guías clínicas recomiendan realizar pruebas de función tiroidea (TSH) y anticuerpos (anti-TPO) en el momento del diagnóstico de DT12. Posteriormente, se debe realizar un cribado funcional anual mediante la medición de TSH para detectar precozmente cualquier alteración que pueda comprometer el pronóstico del paciente2.

Referencias

DT1: Diabetes Tipo 1

  1. Skov J, et al. Eur J Endocrinol. 2022;186(6):677-685.
  2. Biondi B, et al. Endocr Rev. 2019;40(3):789-824.
  3. Conrad N, et al. Lancet. 2023;401(10391):1878-1890.
  4. Edelman SV, et al. Diabetes Obes Metab. 2025;27(8):4229-4238.

MAT-ES-2600816 V1 – Marzo 2026